sábado, 13 de agosto de 2022

Sin penas no hay paraíso

 

 


 Por: Ronnald Rojas

Llevo años tratando de llevar una vida normal. Vivir el día a día sin tener que estar improvisando al ritmo de un destino incierto. Vivir corriendo tras la sombra de una llama que se disipa lenta e intermitentemente a los lejos.

Me cansé de vivir aferrado a eso que llamamos esperanza. Por eso me volví un odioso crítico que prefiere ser realista y enfrentar las pandemias de la ignorancia. Jamás seré un fanático de la basura.

Sin penas no hay paraíso. No me gustan las cosas gratis, prefiero ir tras mis metas aunque sea una ardua faena. Hace mucho tiempo comprendí que lograr tus propias metas es como intentar ir a unas olimpiadas donde malos y buenos estamos todos revueltos.

Nunca sabes quién o qué te hará trampa. Quién o qué te levantará si te caes o quién o qué te dejará botado en medio de la vía para que no alcances eso por lo que tanto has luchado. Lo cierto es que no existen ni tan buenos amigos ni tan malos amigos, en vez de eso conviene pensar y creer que somos portadores de grandes defectos y que la confianza tiene y debe tener límites.

Y quisiera poder entender con lucidez las razones que cada persona tenga para estirar sus manos hacia cualquier salvavidas, no juzgar acciones desde mi lógica sino por justificación humana. Se que hay personas que optan por irse al camino del mal y luego les va bien, será eso lo que llaman ironías de la vida.

Me disculpan, pero hay días en que simplemente me pongo a escribir sin prestar mucha atención a mis defectos y pensando en ese coctel de vivencias que nos antoja, que nos obliga a recordar buenos y malos momentos.

Si no es la edad la que nos causa este tipo de derroche emocional, entonces no se qué coño es. Esto es lo que nos tocó a muchos venezolanos.  Cada año que pasa comprendo más el dolor de millones de víctimas del chavismo. Y todo parece indicar que el mal siempre predomina por encima de lo bueno.

Yo digo estas cosas por mí. Desconozco a quien le cae el peso de esta reflexión, pero mi razonamiento lógico me dice que estos son tiempos difíciles para la mayoría de nosotros. 


Tanto para los que continúan su vida en Venezuela como para los que andamos trabajando en los grandes negocios de la venta de café, caramelos y comidas ambulantes en el extranjero. (Si no entendieron el sarcasmo, me perdonan).

La vida jamás vuelve a ser la misma después de que te exilian de tu país. Sientes ese sentimiento de pena y tristeza de ver cómo te robaron esa parte de ti que se refugia en la esperanza de volver a ver las cosas tal cual como la has dejado.

 La vida para nosotros los que vivimos en estos cagaderos de países latinos  no es nada fácil. Hay que luchar contra toda forma de corrupción y aprender a convivir con delincuentes, a ver y callar, a volvernos testigos del racismo, a escuchar los disparos que salen de las armas de nuestros propios gobiernos y voltear la cara como si nada hubiera pasado.

Se supone que uno vive una vida planificada porque ese es nuestro más mínimo derecho. Se supone que las condiciones para sentirnos tranquilos las provee la sociedad, las regula y controla nuestro gobierno en virtud de hacer cumplir bien su trabajo.

En vez de eso la sociedad en sí es un desastre y los gobiernos imperan bajo modelos de izquierda y derecha arrastrando a sus pueblos a vivir en la precariedad, perpetuando la pobreza, haciendo infinita la sumisión del hombre por el hombre.

Muchos venezolanos nos preguntamos qué estaremos pagando con tanto sufrimiento y con tantas carencias. Creo que el pecado y castigo es nacer en estos cagaderos latinos, donde las sociedades llevan siglos estancadas en la ignorancia.

De aquí no salimos a no ser que mejoremos considerablemente y en una magnitud sensacionalista nuestros sistemas educativos. Podemos reducir a niveles tolerables la corrupción y los males sociales propios de la administración estatal retrograda que nos arropa si logramos poner en marcha nuevos esquemas educativos, donde cada quien tenga la masa gris activa para aprender, donde el valor de las cosas genere una visión cosmopolita de nuestro ser por encima de las imposiciones morales, políticas y religiosas.

Mientras eso no suceda, seguiremos pegados al suelo devorándonos unos a otros como lobos hambrientos que se mueven bajo los tirantes que el titiritero mueve para disfrutar bien su show.

¡Hasta pronto!

domingo, 7 de agosto de 2022

La 3ra vía

 


 

 

 Por; Ronnald Rojas


Estoy escribiendo estas líneas sentado en alguna parte del camino lejos de las esquinas del fanatismo y la muchedumbre. No se han agotado mis reservas de esperanza en que los venezolanos entendamos el origen de la crisis en nuestro país.
 
Y es que la solución a la crisis se hace visible cuando entendemos el porqué y quién causo este desastre; el como, cuando y donde ya lo estamos viviendo. 
 
Los venezolanos recibimos la salida del sol con la esperanza de ver cambios positivos para Venezuela, sin embargo, esta crisis que hoy atestiguamos no se acaba hasta que entendamos que lo que la alimenta es la pugna política por el poder. 
 
Esta crisis no nacio ni de la ingenuidad ni de la lucha de clases sociales, esto es el resultado final de una VENDETTA entre politicos derechos y zurdos; definidos como: "MUD" (Adecos, copeyanos, UNT, PJ, VP, etc) contra "PSUV" (Todos los anteriores en version frustrada y resentida mezclada con comunistas, oportunistas, malandros, narcotraficantes y mafias de cuello blanco).'
 
Hoy en dia esta mezcolanza ya permite definir con exactitud el tipo de gobierno que mantiene galopante a nuestra crisis; OCLOCRACIA. La institucionalidad de la Republica esta representada por el crimen organizado y el resto del pais por una sociedad marginal y delictiva.
 
La jauría política del país propone como solución para esta exiguidad institucional que golpea moral, social y económicamente al país, un proceso electoral monopolizado (Solo ellos participan, solo ellos imponen las reglas).
 
Solo quien tenga título de malhechor puede participar en esa vendimia. Para la gente decente (La poca que queda, por cierto), lo que dejan es basura para recoger y plomo. 
 
Nada nuevo, más de lo mismo. Solo se permite escoger entre el hambre (Chavismo)y la miseria (Oposición). Es imposible resolver la crisis inyectando corrupcion y engaño. 
 
Es importante entender que los causantes de la crisis tienen su red de patrocinantes y que juntos conforman una amplia y completa organizacion criminal apátrida, cuyos intereses van más allá del colonialismo. 
 
Para los buenos entendidos es fácil dilucidar que este pacto comercial entre el pillaje nacional y los oscuros intereses de la bota extranjera procura sellar la quiebra social y económica de nuestro país. (Haití, Somalia, Cuba, etc).
 
Por cierto, una solucion en la que potencias extranjeras (Intermediarios) no hacen sino calcular el reparto del botin. Esta orgía política es tan descarada que tiene participacion de miembros de la alta alcurnia eclesiastica católica. 
 
La mediación del Vaticano es suficiente para entender lo que hay de por medio en esta crisis; dinero, poder y CORRUPCION en una índole tan peligrosa que no seria exagerado pensar que detrás de toda esta inmundicia salga un conflicto bélico mundial.
 
En cada supuesta "solución" ninguna de las partes se excluye o muestra disposición de abandonar su lucha por el poder. Es decir, en la solución a la crisis ninguno acepta la 3ra via, sino que su radicalización empobrece y hunde más al país.
 
Para salir de la crisis los venezolanos tenemos cambiarle los pañales al pais, alejarnos de los políticos, organizarnos y tomar por asalto absolutamente todas las instituciones del Estado.
 
La depuracion en la INSTITUCIONALIDAD del país es una obligación moral y ciudadana que va más allá de la ética, es por razones de higiene que se tiene que recuperar la democracia. Es inadmisible la decadencia social que define a los venezolanos.
 
Los venezolanos hemos salido a la calle a seguir lineamientos políticos, unos a favor del chavismo y otros en pro de la oposicion al chavismo. En ningún momento han sido marchas de lucha, marchas de conciencia, marchas que persigan la DEPURACION ética y moral en las instituciones del ESTADO.
Ninguna marcha ha tenido como objetivo tomar ni siquiera una sola oficina pública del país. Seamos sinceros y realistas. Al menos por una vez en la vida. 
 
Lo digo porque salir a protestar con conciencia ciudadana no tiene ni hora o una planificacion emanada del seno de un partido politico. Es un acto que se hace con la convicción de reclamar justicia y bienestar social. 
 
En este contexto se entiende que la TERCERA VIA es el único antídoto para este monstruo llamado OCLOCRACIA. Cada una de las venas del Estado está contaminada por el desorden y la práctica de actividades en contra de la ética y moral. 
 
Es necesario y de extrema urgencia que la sociedad venezolana recapacite y someta a conciencia si vale o no la pena luchar a título personal, pero organizadamente. La dependencia de un partido político no va a cambiar en nada el panorama actual de país.
 
Pasar de la OCLOCRACIA a la DEMOCRACIA es un camino difícil, muy difícil. Sobre todo porque el poder en manos de la PURRIA es una muralla que solo se derrumba con sangre. 
 
Jamás veremos a un cartel de mafiosos abandonar su trinchera a punta de votos. Por consiguiente, la 3ra vía es una decisión que no tiene que consultarse con los votos sino con la moral. 
 
No podemos entregar el futuro de las nuevas generaciones al manejo de recursos de la muchedumbre, ya suficiente daño se ha hecho al país con este inmenso recinto penal en que se convirtió nuestra nación.
 
La República de Venezuela es nuestra casa materna, es nuestra identidad nacional, nuestro imagen en suelos extranjeros. Pero que lejos estamos de aquel país en el que algunos tuvimos el privilegio de vivir. 
 
Lo que hoy tenemos como PATRIA son los escombros del patio trasero de la MAFIA. Así que, la 3ra vía es una obligación ciudadana que debe inspirar a todos aquellos y aquellas que tengan algo de reserva MORAL. 
 
Recuperar la INSTITUCIONALIDAD es un proyecto factible que no necesita alimentarse con engaños ni promesas. Solo se necesita de fe y coraje. 
 
Estos dos valores pueden hacer visible la salida a la crisis. Así que, hoy es un día perfecto para que comencemos a organizarnos, tocar la puerta del vecino e invitarlo a participar en la operación de limpieza y depuración de las instituciones del Estado. 
 
La 3ra vía no es un diálogo ni un rosario de promesas, es una decisión personal que nos permitirá resolver el dilema de vida o muerte que todos tenemos metido entre ceja y ceja:
 
 "¿Cuando caerá Maduro?"
 
PD: Maduro y Los causantes de la crisis caen apenas se limpien las venas de la democracia.

BIENVENIDOS

El mundo es mejor dejarlo como está

  Por; Ronnald Rojas   Creo que a todo el mundo le tocan días difíciles en algún momento de su vida, no son solo cosas mías. Pero a vece...