domingo, 5 de noviembre de 2023

América, Norte o Sur, locos y locas.

 


 

 

Por; Ronnald Rojas

 

Si uno enciende las noticias y lo primero que se nos viene a la mente es que vivimos en un tiempo y lugar inusualmente consumidos por el espectro del desastre. Juzgamos tal hecho, porque vivimos en países con una reputación desvirtuada; como que aquí nos pegaron bien duro esa etiqueta que no hemos podido quitarla.

El continente americano presenta un espacio vasto donde, a lo largo de su historia, se han extendido y desarrollado múltiples civilizaciones. Muchas de las cuales fueron exterminadas a punta de rifle y hambre por la bota extranjera que llegó a causar calamidades en su búsqueda de riquezas. ¡EL ÚNICO INDIO BUENO ERA EL INDIO MUERTO!

Cuando los ingleses, ahora estadounidenses, comenzaron la conquista de América del norte la población nativa norteamericana se estimaba en torno a los 12 millones de personas. Juzgue usted el holocausto que causaron los mal llamados “raza superior”. Casi 200 años despúes todavía esta gente sigue haciendo daño, manipulando a políticos de izquierda y derecha en donde sea que tengan algún tipo de interés.

Nadie puede reescribir esa historia, lo que pasó es imposible de borrarlo. Ya no se puede culpar ni exonerar de culpa a los victimarios, pero tampoco quiere decir que tengamos que olvidarnos de los crimenes a nuestra raza. Lo que si podemos hacer es juzgar y tener siempre presente las intenciones colonistas de las grandes potencias (USA, Reino Unido, España y los Rusos) hacia los paises menos desarrollados.

Esta dinámica del mundo no es otra cosa que la evolución de las razas sobre las razas, donde el pez gordo se come al pez flaco, y en donde el conocimiento se usa para hacer daño, crear problemas y encerrar a los analfabetas en una especie de rueda de laboratorio hasta el fin de los tiempos.

Que un país sea desarrollado y poderoso desde el punto de vista financiero y bélico, no puede interpretarse como sinónimo de perfección. Sobre los Estados Unidos se estimatiza un país de raza superior, cuando la única verdad es que ese país es un maldito desastre, como sociedad y como pueblo.

Con esto que digo, no busco ganarme enemistades pero tampoco me interesa debatir con seudodefensores de razas superiores. ESO NO EXISTE. Aquí,los unos dependemos de los otros. Nadie sobrevive solo (a).

Es imposible justificar la vejación y el saqueo que sufrieron los pueblos originarios de toda América. Y esto lo traigo a la palestra porque todavía hay mucho mal aliento extranjero moviendo la rueda que controla la vida de millones de personas, tanto en nuestra América como en la Conchinchina.

Creo que seguiremos viviendo y padeciendo penumbras porque a medida que pasa el tiempo solo seguimos olvidando nuestras raíces, dejamos de querer a nuestros países, dejamos de pensar como ciudadanos y pasamos a pensar como esclavos.

El país perfecto no existe. No existe la raza perfecta. Blancos o negros, hispanos, africanos o asiáticos, todos, absolutamente todos somos razas carroñeras, cazándose unas otras, dejando al descubierto que locos y locas tienen todos el mismo apellido; HUMANO.

 

Nadie más que yo

 

 


 

 Por; Ronnald Rojas

 Me tomó muchos años entender que no fui malo en los deportes, simplemente no tuve un buen entrenador. Mi rendimiento académico fue deficiente, y reconozco que en parte fue por el peso de la carga emocional de aquellos tiempos.

Soy testigo de primera fila aprendiendo a evitar malos ratos, razonando antes de actuar, conservando la distancia de emociones y decisiones que aceleren destinos inciertos.

Hay muchas cosas que desde niño nunca aprendí a hacer y que hoy bien pudieran servirme de ayuda, quizás mi situación actual fuese diferente. Uno quiere ir y venir por la vida cosechando éxitos pero muchas veces siembra en tierra ajena y todo lo pierde.

El tiempo me está recordando que los años son días yendo a una velocidad sorprendente. En un abrir y cerrar de ojos se me cayó el pelo y me fui quedando sin manos amigas, sin empleo y metido en una ruleta económica de la cual me cuesta mucho salir.

Pude haberme rodeado de buenas personas, leales y agradecidas, pero creo que siempre apunté en la dirección incorrecta. Solo fui un trampolín para terceros.

Desde hace largo rato me gusta escribir para crear un mundo paralelo en donde mis muertos puedan existir de alguna manera. Mantener viva esta manía de colocar en letras mis gustos y disgustos.

Me quedé pensando en lo fácil que permitimos que los demás nos anulen. Debemos ser buenos para un montón de cosas que jamás nos atrevimos a explorar sólo porque alguien nos dijo que no servíamos para eso.

Una vez leí que somos más sinceros cuando estamos iracundos que cuando estamos tranquilos. Y es cierto, porque la sinceridad depende de un cóctel de emociones, gran parte de ellas puestas en práctica por los buenos entendidos. Vivo en este país pero no me siento para nada cómodo.

Últimamente la situación política ha desviado mi atención, al punto de que sea visto como el gran pesimista que escribe paja y paja. Por lo visto en tiempos de guerra es mejor callar, ponerse la mochila en la espalda y seguir la flecha.

Como dice el dicho: “Cada quien coloca la pared contra la cual se va a estrellar”. Y no se puede obligar a nadie a salir del cascarón de la ignorancia. Cada quien decide cuanto tiempo va a vivir con cadenas.

Lo cierto es que los años se están marchando a un ritmo imposible de alcanzar y poco a poco la luz se va apagando para todos. Muchos quedamos presos entre las añoranzas del pasado y la incertidumbre del presente.

¡Hasta pronto!

Justo por pecadores

 

 


Por; Ronnald Rojas

Yo creo que no hay peor injusticia y muestra de ignorancia juzgar bajo el totalitarismo de “justo por pecadores”.

Hay personas tan mediocres que exigen aprobación cuando de atribuir culpas a inocentes se trata. Toda problemática o daño causado tiene nombres y apellidos, culpable o culpables.

Quiero expresar mi desacuerdo con esta política que vienen implementando en el Perú, algunos facinerosos y racistas, que lejos de demostrar patriotismo solo dejan al descubierto la herencia tercermundista que les acompaña.

A los latinos nos acompaña esta etiqueta a todas partes. Ya no se trata de un estigma sino de una realidad muy puesta en práctica actualmente en el Perú.

Y este odio que hoy envuelve a muchos peruanos, no a todos, está vinculado enormemente con la publicidad sensacionalista que la prensa peruana ha difundido a la sociedad peruana, generando odio y resentimiento hacia los venezolanos.

Yo recuerdo un pequeño experimento social llevado a cabo en redes sociales, donde una joven posteaba en su red de Facebook que su ex pareja le había dado una fuerte golpiza.

La mujer mostraba signos de violencia. Su rostro lleno de moretones e hinchazón parecía comprobar lo que ella decía. Algo como para sentir empatía y aborrecer al sujeto, aún sin conocerlo. Mario, era el nombre del sujeto.

La sección de comentarios estaba a explotar, llena de amenazas de muerte, odio y desprecio por Mario. Todo el mundo lo odiaba, pues había maltratado a la mujer del Facebook.

Resultó que la mujer era una actriz de teatro y el experimento consistía en probar que los seres humanos juzgamos a la ligera, sin someter al razonamiento y la lógica nuestra justificación para odiar.

Mario no existía ni nunca existió, pero todo el que leía la publicación de la supuesta agraviada terminaba odiando al sujeto sin saber por qué, solo con el pretexto de sentirnos jueces, de sentir que tenemos ese derecho para odiar a discreción.

Pero el odio es un sentimiento traicionero y a veces nos puede llevar a tomar acciones de las que luego nos lamentamos. La distancia entre el odio y la violencia es corta.

De la misma manera, los medios de comunicación peruanos han sembrado una campaña de odio y descrédito hacia la nacionalidad venezolana.

Es muy peligroso cuando usamos la violencia para resolver cualquier conflicto y creo necesario que la sociedad peruana tome a conciencia que la mayoría de los venezolanos que están viviendo actualmente en el Perú no pueden responder por los crímenes que un grupo minoritario de venezolanos ha causado en el Perú.

No hay justificación para detestar a un niño. Miles de niños venezolanos estudian en el Perú, tienen padres venezolanos, incluso padres de nacionalidad peruana, y cuando se pone en práctica el “justo por pecadores” también se está juzgando y odiando a esos niños, a esos padres y madres que trabajan honrada y decentemente tal cual como mucha gente peruana decente y trabajadora.

La consigna: “Fuera a todos” incluye a esos niños también. La consigna aquella: “72 horas para que se vayan, ¡Todos!”, acusa y juzga a todos por igual.

Muchos peruanos nos odian porque han leído o visto en los noticieros que ciertos venezolanos hicieron esto o aquello, más allá de que sea cierto o no. Están juzgando por coacción más que por razón.

La guerra que los medios de comunicación está llevando a cabo en suelo peruano, tergiversa la realidad, lo que hoy sucede en el Perú es un vendetta entre mafias peruanas y mafias venezolanas, muy lejos de ser una guerra entre buenos peruanos y buenos venezolanos.

Esta manipulación no ha tenido descanso y tristemente ha calado en lo profundo de los peruanos. Creo que, a estas alturas ya no es posible revertir el daño. El odio y rechazo es una realidad y creo que lo más sensato es que los venezolanos den las gracias y se retiren del Perú.

No tiene sentido vivir en un país donde ni siquiera trabajando y demostrando que eres buena persona te ganas el respeto. La pelea entre mafias podría transformarse en una guerra civil.

El "justo por pecadores" es una excusa mezquina y patética que ponen los seres humanos simplemente para justificar la discriminación y el racismo.

El Perú tiene sus propios problemas. No seamos para ese país tinta histórica negativa. Es hora de que regresen a casa.

PD: Saludos a mis amistades del Perú.

El Ezequibo no es venezolano

 


 
 
Por; Ronnald Rojas
 
Hablar del Ezequibo es hablar de un país que se llama Guyana. Es un país autónomo en todo el sentido pleno de la palabra. Con su propia identidad, tradiciones, costumbres y economía. 
 
Y esto no lo escribo porque me sienta un experto en geopolítica, sino porque me identifico y solidarizo con aquellos que se encuentran en la mira de las mafias políticas que buscan la opresión de los pueblos. 
 
El Ezequibo (Guyana) es un país con libertad y autonomía política reconocida por los países del mundo. Es miembro de la UNASUR, figura política creada e inspirada por los países sudamericanos, en la cual Venezuela ha sido miembro fundador. 
 
También es miembro de la CELAC y Mercosur. Es un país que se formó bajo condiciones de pobreza y en medio de disputas vinculadas al colonialismo de sus vecinos, Venezuela y Surinam.
Guyana fue una región usada por el imperio inglés y neerlandés como una cárcel de tortura y maltratos a los nativos, a quienes usaron de esclavos por mucho tiempo.
 
Dicho esto, nos encontramos con una región que pasó por largos procesos de supervivencia hasta lograr su reconocimiento como nación. Por cierto, una nación que había pasado desapercibida del interés político hasta que surgió el hallazgo de enormes yacimientos de petróleo y minerales.
 
Esta situación ha despertado el hambre y la ambición de sus países vecinos, Venezuela y Surinam, quienes ven como objetivo colonialista a ese pobre país. 
 
Los venezolanos no tenemos idea de cómo han sobrevivido los guyaneses ni de cómo se la han arreglado las personas que viven allí para sostenerse a lo largo del tiempo. 
 
Guyana es un país con un índice de pobreza alarmante, con grandes dificultades para sus ciudadanos, ubicado en una región geográfica de difícil acceso, sin una infraestructura vial que le permita integrarse a una dinámica económica a países limítrofes. 
 
Entonces, juzgue usted si Venezuela tiene derecho sobre un país en el cual nunca ha hecho ningún aporte. 
 
Yo quisiera preguntarle a esos que son ultra regionalistas cuántos hospitales o escuelas ha hecho algún gobierno venezolano en la Guyana. ¿Cuántas carreteras? ¿Cuántas casas? 
 
Allí viven miles de personas que han logrado salir adelante dentro de sus propias limitaciones. Nacieron miles de personas que tienen que ser vistas y reconocidas con su propio gentilicio. 
 
Algo no cuadra en esta historia. ¿Si los gobiernos venezolanos han visto al Ezequibo como suelo patrio por qué nunca han incluido esta región dentro del plan de la nación?
 
Quieren que veamos a un país soberano como una rayas rojas dentro de un mapa venezolano.
Guyana es un país que ha estado solo durante mucho tiempo. Los ingleses abandonaron esa región por desconocimiento de las enormes riquezas que estaban en el subsuelo guyanés. 
 
Probablemente otra sería la historia si esos hallazgos minerales de reciente data hubiesen sido descubiertos por los ingleses o por cualquier gobierno venezolano del pasado. 
 
Es una locura colosal las pretensiones que nuestros gobiernos tienen sobre Guyana (Ezequibo). Los buenos entendidos no podemos ser partícipes de un desmembramiento, de una invasión al derecho y la tranquilidad que tienen los guyaneses. 
 
Ustedes ven que los gobiernos venezolanos, particularmente el chavismo, no menciona para nada a los habitantes del Ezequibo, no los considera venezolanos sino invasores. 
 
En ningún gobierno venezolano se ha discutido el anexo o reconocimiento de los guyaneses como venezolanos. Pero ahora, los delincuentes que gobiernan Venezuela sintieron el aroma del dinero que brota del subsuelo guyanés. 
 
Es muy importante que los venezolanos entendamos que esa región llamada Ezequibo tiene figura e identidad política propia. No tiene sentido mirar a nuestro vecino guyanés como si fuese otro estado más de Venezuela.
 
Yo no apoyo ninguna idea o reclamación sobre el Ezequibo. No voy a formar parte del asalto a la integridad y soberanía que tiene y merece Guyana, o lo que nos han enseñado a ver como Ezequibo (Zona en reclamación).
 
El colonialismo es un crimen de lesa humanidad. Creo que, cualquier movimiento o idea que busque avivar la práctica de este crimen debemos rechazarla en función de la paz y el derecho a ser libres. 
 
Desde mi humilde opinión, el Ezequibo no es venezolano. 
 
¡No somos dueños de lo ajeno!

BIENVENIDOS

El mundo es mejor dejarlo como está

  Por; Ronnald Rojas   Creo que a todo el mundo le tocan días difíciles en algún momento de su vida, no son solo cosas mías. Pero a vece...