martes, 20 de diciembre de 2022

Feliz año 2023

 


 

Balance general

 

Por: Ronnald Rojas

 

A menos de una semana por terminar el año, me veo obligado a cerrar un ciclo de vida más e iniciar el inventario de anécdotas, hacer profilaxis de muchas emociones y reciclar la espiritualidad que acompaña el renacimiento de otro calendario.

Haciendo el resumen de este año me encuentro en medio de esta tormenta de pensamientos, sentimientos, recuerdos y añoranzas. Me crispa los nervios la cercanía del fin de otro año, pero me tropiezo con grandes punzadas de expectativas al tener la dicha de recibir el comienzo de otro ciclo del tiempo.

Si tuviera que describir el 2022, tengo que comenzar por mi salud. Este año me tocó lidiar con muchas enfermedades juntas. Afortunadamente ninguna de gravedad (creo). Este fue un año de reposos médicos y tratamientos de soporte, muy aburrido, por cierto. Paso más rápido de lo esperado.

Creo que por fin entendí que la vida es tan fugaz e incierta que resulta trágico gastar pólvora en zamuro. Que duro nos golpea el  tiempo, y a pesar de que la vida se apaga lentamente solo vemos el final cuando la luz se hace tenue. Por favor, anoten en sus agendas que lo más importante para las personas es su salud.

Quien no se respeta a sí mismo (a), no respeta la vida. Y quien no respeta su propia vida, no respeta la de los demás. Digo esto, porque mientras unas personas trabajan, se esfuerzan y dan lo mejor de sí mismas para lograr sus metas, por otro lado hay monstruos que usan sus vidas para evitar que eso no suceda.

Ha pasado un año desde la muerte de mi padre. Y ahora que no está me hace falta. Mucha falta. Es la ausencia de alguien la que nos hace entender que ese vacío es una huella irremplazable. Su muerte hizo realidad algunas cosas muy tristes, esto lo viví en primera fila,  cuando salieron de su jaula muchas aves de rapiña mostrando su verdadera cara.

La verdad no me alegra. Siempre tuve la esperanza en que la buena fe no dejará al descubierto el filo de los dientes de algunos lobos disfrazados de oveja. Y ojalá mi padre pueda disculpar mi sinceridad algún día, pero por ser sincero me he ganado algunos  enemigos.

Cuando pienso en todas esas vidas y almas que ya no ocupan un lugar terrenal junto a nosotros siento miedo, entonces recuerdo que cada segundo aquí en la tierra es un regalo. Todo se resume a las decisiones que tomemos, esa es la diferencia entre vivir o morir.

Hace falta dos vidas para aprender a querer la que tenemos, porque al final, cuando ya estamos en la oscuridad, viviendo entre los escombros de una vida que termina es cuando notamos lo cerca o lejos que pudimos haber llegado, lo grande o pequeño que pudimos haber sido.

Iba a soltar un lote grande de críticas, pero siento que sería como darle importancia a quienes no lo merecen. Solo diré que, este año le di reset a grupo de falsos amigos y familia transitoria. A ellos nada debo, ni siquiera una línea en mi exposición.

No sé si me quedé sin amigos, o si fue que nunca los tuve. Pero tengo fe en que nuevas y mejores personas vendrán. Nadie es indispensable. La escasez de amigos es inexorable algunas veces. En fin, solo tengo esta vida y no me  estancaré en la resaca de buscar amistad donde no la hay ni la hubo.

Siento que mi optimismo por el año entrante se mantiene vigente. No queda sino elevar plegarias y echarle muchas ganas al desarrollo de mis metas personales. Me propuse a echarle carbón al tren de la vida. Ya decidí lo que haré este nuevo año; VIVIR.

Aunque muchas puertas se han cerrado para mí, todavía hay muchas que la esperanza puede ayudarme a abrir.

Voy a comenzar desde cero nuevamente. Es un reto personal al cual no tengo escapatoria, me obliga la crisis, me obliga el destino, me inspira el mañana y si me vuelvo a caer me levanto.

Voy a vivir a mi ritmo, sin empujones ni alteraciones. Ya es hora de que pase a otra página, que me escriba como ganador en mi libro. Soy yo mismo el único que puede tomar impulso y galopar estas intensas y profundas olimpiadas, llegar a donde quiero y hacer lo que tenga que hacer por mí.

Este año aprendí que la vida son números que cambian de lugar en un abrir y cerrar de ojos. Los que están arriba se caen con mucha fuerza, pero los que estamos abajo tardamos mucho en subir. Pero, definitivamente, venimos a este mundo a vivir, no a ser pobres o ricos.

 

¡Bienvenido 2023!

 

jueves, 8 de diciembre de 2022

Se solicita maestros

  

Por: Ronnald Rojas

 


La descomposición social que hoy avasalla todos los rincones de este planeta tiene culpables y cómplices. En este desastre todo el mundo tiene algo de culpa. En esta receta nadie queda por fuera, anoten ahí.

Las personas nacemos prácticamente en blanco. Aprendemos lo más básico de la vida durante los primeros 5 años. Luego nos llevan a la escuela, lugar donde se supone que enseñan y/o refuerzan valores humanos, educan y transmiten conocimientos.

De manera que, la mitad de lo que somos se lo debemos a la escuela. El segundo hogar de todos. Hoy, a falta de compromiso y vocación (Entre muchas tantas cosas) la labor de las escuelas se ve truncada en una penosa y criticable situación.

Docentes indecentes. Docentes sin vocación, sin entrega, sin compromiso. Docentes mal formados. Docentes que digitalizan la mala praxis y la endosan a madres y padres en el trayecto. Reposeros de oficio que firman asistencia y luego se marchan a su otro trabajo.  Una ecuación fatal que lucra resultados indignantes a la sociedad, al país.

Y esto está pasando a lo largo y ancho de Venezuela. No quepa la menor duda de esto. Sino, que me llamen mentiroso.

Lo cierto es que, desde muy pequeños somos acuartelados en las escuelas. Yo creo que pocos van a la escuela voluntariamente. Es una obligación disfrazada de derecho.

 Durante esta etapa, es imperioso que los que tienen la responsabilidad de confeccionar gran parte de los hábitos y saberes que necesita un ser humano para socializarse, lo sepan hacer bien. Si, maestros. Es con ustedes.

Si carecemos de una aptitud exitosa es porque algo falló durante el proceso de aprendizaje y socialización, en el cual la escuela es la autora intelectual. Esos primeros pasos académicos son indispensables para que se formen buenos ciudadanos. Tomen nota, por favor.

En la escuela se aprende a ser buen o mal ciudadano, algo que se palpa en cualquier sociedad.  Es indignante que un maestro (a) se haga de la vista gorda o se muestre desinteresado (a) en corregir malas actitudes. Para eso están ustedes en un aula.

Al gremio docente venezolano como que no le importa para nada el destino del país, mucho menos si en vez de masificar ciudadanos creamos salvajes, indomables, personas cuyo comportamiento social causa tragedias y levanta montones de paredes anti progreso.

Y si hay una crisis social de tener mucho cuidado es la educativa. El mundo está en crisis de aprendizaje. Ahora, si en general el panorama educativo es malo, en materia de calidad es un desastre. Es como si los maestros de ahora nacieran cansados.

Los buenos maestros exigen, demandan del alumno resultados óptimos, pero dan ejemplos. Enseñan. Conocen el arte de transmitir conocimientos. Y luego usted ve el resultado de eso en sus propios hijos. O son buenos, o son malos. (Desde el punto de vista académico).

Hay quienes no entienden que la educación de mala calidad deja un legado de analfabetismo. Lo preocupante en materia educativa es que los docentes pobres repercuten directamente en la calidad educativa. Un maestro sin vocación y sin buenas bases académicas patrocina el resultado anticipado; gente mal preparada.

            No tiene nada de malo estudiar pero lo malo está en los procesos educativos y en la austeridad del sistema que impone esos procesos. La educación está en terapia intensiva desde hace mucho tiempo, parece que los tiempos cambiaron tanto que la educación diurna se imparte como nocturna.

Y es que la educación nocturna siempre ha sido mala, todo el mundo está cansado, profesores y alumnos. Esta verdad no es del agrado de muchos, aun así es una verdad y ahí se las dejo.

En agravio a lo anterior, hay que destacar el reguetón pasó a ser la fuente de animación en las verbenas de fiestas patrias. El “perreo” en las escuelas y liceos está dando paso a la Sodoma y Gomorra del siglo XXI. Debería haber una ley, más allá de lo moral, que prohíba la exposición de esos ruidos anti valores en las escuelas y liceos así como el uso indiscriminado del celular en las aulas de clase.

Cada vez son más las personas MALAS que rellenan la sociedad. Una persona que no se amolda con valores, principios y teoría de calidad, difícilmente podrá ser un buen ciudadano (a), buen hijo o hija, buen amigo (a) ni llegará a ser exitoso desde cualquier punto de vista.

Y yo le digo a usted algo, sea mamá o papá. Haga que su descendencia no sea un estorbo social. Haga que su descendencia no sea un ser despreciable. Enseñe y de buenos ejemplos, no sea convierta en coautor de las desgracias ajenas. ¡Exija educación de calidad!

Sí, porque los que no son buenos ciudadanos representan una desgracia para las sociedades. Mientras millones de personas luchan por una mejor vida, estudian, aprenden, luego se desempeñan como mejor lo saben hacer, hay otro lado enorme, oscuro y repudiable que se empeña en evitarlo.

Ya basta de vivir en las naguas de un sistema educativo castrado y estéril, lleno de bazofias, reposeros de turno y echadores de “carro”. El país necesita urgentemente de buenos maestros. 

¡Basta de maestros incapaces!

 

 De lo contrario, ¡Sálvese quien pueda!


 

BIENVENIDOS

El mundo es mejor dejarlo como está

  Por; Ronnald Rojas   Creo que a todo el mundo le tocan días difíciles en algún momento de su vida, no son solo cosas mías. Pero a vece...