martes, 21 de marzo de 2023

Cédula y memoria

 


Cédula y memoria.

Por: Ronnald Rojas

 

            En estos momentos, bajo la condición actual del país, votar no es un derecho sino una oportunidad histórica para dar el primer paso a la recuperación institucional del país.

            Desde que el chavismo cuenta los votos se puso de moda la abstención. Con la llegada del chavismo al país la abstención electoral pasó a ser la victoria absoluta del chavismo; ellos si salen a votar, el opositor no.

Y esos resultados no mienten. La activación de estrategias que fomentan el abstencionismo ha sido una constante durante los últimos 20 años.

La pérdida de credibilidad y confianza en la institución electoral, la inusual y repentina falta de probidad de cualquier candidato o aspirante a un cargo público, son las 2 principales armas estratégicas del chavismo para que el opositor cumpla con el deber de salir a votar.

En cada escenario electoral la maquinaria mediática chavista se activa sin descanso y comienza a difundir información que confunda y evite que el opositor vote. Bien sea por esta vía o porque pongan en práctica la inhabilitación de ciertos candidatos (Los que generan más confianza al elector opositor).Los resultados electorales de los últimos tiempos dan fe de ello.

Ese sistema ha funcionado a la perfección durante años. Y de una manera tan absurda y grotesca que usted puede tener la intención de votar, pero un abrir y cerrar de ojos ese candidato de su preferencia termina siendo auto comparado con el chavismo en niveles insólitos, basta decir que le hacen creer al opositor que Capriles es hermano de sangre del Maduro o que el Conde del Guácharo es el que testaferro de cualquiera de la cúpula chavista. (Y el opositor así lo cree)

El chavismo se enfoca en mantener vigente a su lema; “divide y vencerás”. El país está dividido. Una mitad que es mayoría sale siempre a votar, sea porque le obligan a punta de sermones o le amenazan con dejarlo desnudo (a). Esta mitad chavista está claramente inmersa en una carrera de ratas, auto inducida y aceptada.

Es una mitad que se representa como mayoría porque es la que causa el efecto que el chavismo quiere; ganar democráticamente en forma automática y perpetua. Quiéralo o no, la abstención en Venezuela ha perpetuado en el poder a una cúpula política corrupta y podrida.

La mitad opositora, tiene muchas debilidades y amenazas. Eso la ubica en minoría, Maduro en su lenguaje cantinflesco lo ha dicho en muchas ocasiones y al parecer la oposición no lo comprende.

Nosotros, la oposición al chavismo nos mantenemos escépticos y desconfiados, dejando la mesa servida en bandeja de plata la victoria de la muchedumbre. ¿No es más fácil votar que salir a protestar?

El resultado Maduro-Falcón-Bertucci representa perfectamente la victoria del chavismo. La abstención opositora permitió que la “trampa” articulada por el chavismo sellara el destino de este país durante estos últimos y larguísimos 6 años.

No sería extraño que, en la jugada anticipada clásica del chavismo comiencen a repetirse las inhabilitaciones políticas para desmotivar la intención al voto. Pero del lado opositor tenemos que mantenernos firmes y unidos; así quede un payaso como contrincante del chavismo hay que apoyarlo.

Total que, ya del lado chavista hay un payaso que se ha mantenido en comodato en la silla de Miraflores por mucho tiempo. ¿Por qué no tener nuestro propio payaso opositor también?

Si no es por medio de protestas, tiradera de piedras, lanzamiento de desechos fecales, es decir, por la vía de enfrentamiento a un enemigo bélico muy poderoso, entonces ¿Que podríamos perder saliendo a votar?

Nos queda esperar hasta el acercamiento electoral del 2024 y darle pelea al chavismo en ese escenario también. Lo repito, los chavistas salen a votar, ellos cuentan y son bastantes. No se puede seguir negando esta situación.

 Duele reconocerlo, pero su enfermedad es tan mortal y real como lo es la abstención. Esta es quizás la última oportunidad de recuperar la institucionalidad, el futuro y la tranquilidad del país.

Quiero finalizar recordando al país que es obligatorio salir a votar con la cédula en mano y llevar anotado en un trocito de papel el nombre del promotor de todas las calamidades que ha padecido el país; ustedes saben muy bien quién es.

El voto cuenta, suma o resta. ¿Sumamos o seguimos restando?

 

viernes, 3 de marzo de 2023

En las urnas se decide

 

Por: Ronnald Rojas
 
Quizás la salida contra el chavismo ha estado siempre en las urnas electorales y no lo habíamos digerido bien. Estoy de acuerdo que la elección entre Capriles y Maduro (2013) desmoralizó al país, la trampa fue evidente. Hubo trampa, sí, pero también hay que reconocer que muchos dolientes de Chávez votaron por Maduro.
 
Esos mismos dolientes han salido a votar por su ideal chavista en cada proceso eleccionario, a sabiendas de que hay manipulación de números y resultados. Esas personas forman parte de una cadena de venezolanos malvivientes que se levantan de sus tumbas, de sus ranchos mentales cada vez que el carnicero levanta el dedo. 
 
¡Vayan a votar! Y estos con la cabeza agachada salen a hacerlo. Ellos si obedecen. Ellos si van a donde los envíen. Ellos si hacen lo que se les ordena, sin cuestionarlo (No tienen derecho de hacerlo). Ellos si tienen el coraje de hundir al país las veces que sea necesario, no importa si aquí nos ahogamos todos. 
 
Simplemente son bestias sin dignidad ni sentido común. Pero lo hacen, no se si por ejercicio porque verdaderamente creen que le están haciendo un bien al país. 
 
El chavista sí sale a votar, eso se evidencia cada vez que tenemos alguna elección en marcha. No les da ningún remordimiento ni pena seguir renovando la patente de corso del chavismo. Cada vez que sufragan lo hacen renovando la limosna, recrudeciendo escenarios que perjudican a millones de sus semejantes. A esa gente se le puede caer el país encima que seguirán presionando el botón que destruye poco a poco la institucionalidad del país, la tranquilidad del país, la moral del país, el futuro del país.
 
Creo que esta es la última jugada no pacífica contra el chavismo de Chávez o de Maduro, ojalá los que se quejan a diario salgan a votar con conciencia y con esas mismas ganas que salen a rumbear en carnavales. 
 
Es increíble lo sinvergüenza que se ha vuelto el venezolano de a pie. No quiere salir a marchar, no quiere luchar por su futuro, no quiere tener un país mejor, no quiere salir a votar, no quiere la prosperidad. Pero si quiere ganar sueldos dignos (Para lograrlo hay que luchar, eso no llega solo), quiere vivir bien pero se vuelve cómplice del mal. 
 
Mientras la economía causa estragos, el venezolano se sienta a rascarse el escroto, sueña con una vida distinta, anhela vivir bien pero no hace absolutamente nada por hacerlo realidad. Este país no va a cambiar mientras el modelo chavista siga gobernando. Y si no es por medio de acciones de calle, por lo menos salga usted a votar y deje la pereza.
 
“Es que tengo que votar por Maduro porque me pueden quitar mi casa, me pueden quitar el bono, me pueden quitar la bolsa de CLAP”. Por allá dice un maestro con voz entrecortada: “Es que si votamos en contra de Maduro nos botan, nos quitan los beneficios”.
 
¿Cuáles beneficios?
 
Si a usted hace bastante rato que lo despojaron de su trabajo, cuando su salario dejo de ser lo que usted tendría que ganar se volvió una humillación, una falta de respeto, paso a ser un salario anti constitucional, un salario de hambre y miseria. A usted hace tiempo que los politizados sindicatos se entregaron al chavismo y se perdieron todos los beneficios de ley por los que tanto lucharon en el pasado.
 
Creo que lo menos que podría hacer un venezolano es salir a votar, porque a usted ya le quitaron cosas mucho más valiosas. Le quitaron su futuro, le quitaron una parte de su familia. Para nadie es un secreto que millones de personas emigraron, padres, madres, hijos, hijas, primos, primas, tíos, tías, en fin, alguien de algún núcleo familiar ya no está.
 
Y no está simplemente porque se fue huyendo de un país sin oportunidades, sin garantías, sin un salario que permita planificar para el futuro.
 
Este se volvió un país de mendigos, reposeros, mantenidos (Remesas desde el exterior), yo le pregunto: ¿Qué más le pueden quitar a parte de su propia vida? ¿Qué más le pueden quitar, aparte de su tranquilidad? ¿Qué más le pueden quitar, si ya perdió su derecho a vivir en un país de oportunidades? ¿Qué más le pueden quitar, si ya perdió su fe en el voto? ¿Qué más le pueden quitar su usted perdió su fe en sí mismo (a), en su capacidad de luchar por sus derechos?
 
A usted le quitaron la hora, el escudo nacional y la Bandera. Le quitaron su derecho a ser feliz, a vivir en un país seguro. Le quitaron su derecho a la salud, a ser asistido en un hospital público en lo más elemental. Le quitaron su derecho a la educación de calidad, se dejó meter un modelo educativo retrógrado y anti constitucional. 
 
A usted le quitaron el derecho a circular libremente por el país sin sentir miedo y zozobra a ser extorsionado o detenido en alguna alcabala policial o militar. A usted le quitaron el derecho a ver un país bonito, con calles asfaltadas, un país donde su propia moneda sea símbolo de orgullo y respeto. En fin, a usted le quitaron el derecho a comer lo que le venga en gana…
 
A usted le han quitado muchas cosas y ha enfermado porque desperdicia su vida viviendo en un escenario creado por el chavismo para que pierda sus sueños, sus fe y su vida.
 
A quienes se bloquean cuando piensan en dar su voto a Capriles o María Corina, a Ramos Allup o Claurio Fermin, al Conde del Guacharo o Lorenzo Mendoza, les recuerdo que el chavismo destruyó casi por completo a un país, creo que vale la pena votar por un viejo borracho cualquiera que por alguien que represente al chavismo en cualquiera de sus líneas.
 
Y la estrategia siempre funciona. Eso de activar la semejanza entre opositores y chavismo. Los chavistas fabrican una comparación entre ellos mismos y oposición y el pueblo cae el juego de los números, en el juego de la trampa que siempre beneficia a la cúpula del gobierno.
 
Si no es por ningún político opositor, entonces ¿Qué hacemos? ¿Volver a votar por Maduro? ¿Seguir dejando en el trono al usurpador? Porque aquí parece los venezolanos no se dan cuenta que en cada periodo electoral se activa la máquina de guerra mediática chavista que malpone y desprestigia a cualquier candidato opositor. 
 
El cuento siempre es el mismo. Que si Leopoldo negoció con el gobierno, que si Capriles es un vendido, que si Fermín es primo hermano de Chávez, en fin, la guerra mediática hace siembra la duda de que los opositores son prácticamente hermanos gemelos de Chávez o Maduro.
 
¿Entonces qué hacemos? ¿Protestar o votar? ¿O mejor salimos a rumbear en bailoterapias?
 
Hay cosas que jamás entenderé. Jamás entenderé porqué un venezolano vota y sigue votando por el chavismo. Y aunque sé que la manipulación de los resultados electorales es una realidad, también puedo entender que el voto es un deber de conciencia que puede cambiar la realidad del país y que la trampa completa no existe. 
 
Lo invito a votar sin divisiones. Sea quien sea el que adverse al chavismo merece apoyo. El mañana sin chavismo vendrá con mejores condiciones y oportunidades para todos. 

 
PD: Si usted todavía piensa en votar por el chavismo mejor se queda en su charco y deje que los demás logren la libertad del país. En esta elección el verdadero ganador será usted.

BIENVENIDOS

El mundo es mejor dejarlo como está

  Por; Ronnald Rojas   Creo que a todo el mundo le tocan días difíciles en algún momento de su vida, no son solo cosas mías. Pero a vece...