Cédula y memoria.
Por: Ronnald Rojas
En estos momentos, bajo la condición actual del país, votar no es un derecho sino una oportunidad histórica para dar el primer paso a la recuperación institucional del país.
Desde que el chavismo cuenta los votos se puso de moda la abstención. Con la llegada del chavismo al país la abstención electoral pasó a ser la victoria absoluta del chavismo; ellos si salen a votar, el opositor no.
Y esos resultados no mienten. La activación de estrategias que fomentan el abstencionismo ha sido una constante durante los últimos 20 años.
La pérdida de credibilidad y confianza en la institución electoral, la inusual y repentina falta de probidad de cualquier candidato o aspirante a un cargo público, son las 2 principales armas estratégicas del chavismo para que el opositor cumpla con el deber de salir a votar.
En cada escenario electoral la maquinaria mediática chavista se activa sin descanso y comienza a difundir información que confunda y evite que el opositor vote. Bien sea por esta vía o porque pongan en práctica la inhabilitación de ciertos candidatos (Los que generan más confianza al elector opositor).Los resultados electorales de los últimos tiempos dan fe de ello.
Ese sistema ha funcionado a la perfección durante años. Y de una manera tan absurda y grotesca que usted puede tener la intención de votar, pero un abrir y cerrar de ojos ese candidato de su preferencia termina siendo auto comparado con el chavismo en niveles insólitos, basta decir que le hacen creer al opositor que Capriles es hermano de sangre del Maduro o que el Conde del Guácharo es el que testaferro de cualquiera de la cúpula chavista. (Y el opositor así lo cree)
El chavismo se enfoca en mantener vigente a su lema; “divide y vencerás”. El país está dividido. Una mitad que es mayoría sale siempre a votar, sea porque le obligan a punta de sermones o le amenazan con dejarlo desnudo (a). Esta mitad chavista está claramente inmersa en una carrera de ratas, auto inducida y aceptada.
Es una mitad que se representa como mayoría porque es la que causa el efecto que el chavismo quiere; ganar democráticamente en forma automática y perpetua. Quiéralo o no, la abstención en Venezuela ha perpetuado en el poder a una cúpula política corrupta y podrida.
La mitad opositora, tiene muchas debilidades y amenazas. Eso la ubica en minoría, Maduro en su lenguaje cantinflesco lo ha dicho en muchas ocasiones y al parecer la oposición no lo comprende.
Nosotros, la oposición al chavismo nos mantenemos escépticos y desconfiados, dejando la mesa servida en bandeja de plata la victoria de la muchedumbre. ¿No es más fácil votar que salir a protestar?
El resultado Maduro-Falcón-Bertucci representa perfectamente la victoria del chavismo. La abstención opositora permitió que la “trampa” articulada por el chavismo sellara el destino de este país durante estos últimos y larguísimos 6 años.
No sería extraño que, en la jugada anticipada clásica del chavismo comiencen a repetirse las inhabilitaciones políticas para desmotivar la intención al voto. Pero del lado opositor tenemos que mantenernos firmes y unidos; así quede un payaso como contrincante del chavismo hay que apoyarlo.
Total que, ya del lado chavista hay un payaso que se ha mantenido en comodato en la silla de Miraflores por mucho tiempo. ¿Por qué no tener nuestro propio payaso opositor también?
Si no es por medio de protestas, tiradera de piedras, lanzamiento de desechos fecales, es decir, por la vía de enfrentamiento a un enemigo bélico muy poderoso, entonces ¿Que podríamos perder saliendo a votar?
Nos queda esperar hasta el acercamiento electoral del 2024 y darle pelea al chavismo en ese escenario también. Lo repito, los chavistas salen a votar, ellos cuentan y son bastantes. No se puede seguir negando esta situación.
Duele reconocerlo, pero su enfermedad es tan mortal y real como lo es la abstención. Esta es quizás la última oportunidad de recuperar la institucionalidad, el futuro y la tranquilidad del país.
Quiero finalizar recordando al país que es obligatorio salir a votar con la cédula en mano y llevar anotado en un trocito de papel el nombre del promotor de todas las calamidades que ha padecido el país; ustedes saben muy bien quién es.
El voto cuenta, suma o resta. ¿Sumamos o seguimos restando?

