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domingo, 5 de noviembre de 2023

Justo por pecadores

 

 


Por; Ronnald Rojas

Yo creo que no hay peor injusticia y muestra de ignorancia juzgar bajo el totalitarismo de “justo por pecadores”.

Hay personas tan mediocres que exigen aprobación cuando de atribuir culpas a inocentes se trata. Toda problemática o daño causado tiene nombres y apellidos, culpable o culpables.

Quiero expresar mi desacuerdo con esta política que vienen implementando en el Perú, algunos facinerosos y racistas, que lejos de demostrar patriotismo solo dejan al descubierto la herencia tercermundista que les acompaña.

A los latinos nos acompaña esta etiqueta a todas partes. Ya no se trata de un estigma sino de una realidad muy puesta en práctica actualmente en el Perú.

Y este odio que hoy envuelve a muchos peruanos, no a todos, está vinculado enormemente con la publicidad sensacionalista que la prensa peruana ha difundido a la sociedad peruana, generando odio y resentimiento hacia los venezolanos.

Yo recuerdo un pequeño experimento social llevado a cabo en redes sociales, donde una joven posteaba en su red de Facebook que su ex pareja le había dado una fuerte golpiza.

La mujer mostraba signos de violencia. Su rostro lleno de moretones e hinchazón parecía comprobar lo que ella decía. Algo como para sentir empatía y aborrecer al sujeto, aún sin conocerlo. Mario, era el nombre del sujeto.

La sección de comentarios estaba a explotar, llena de amenazas de muerte, odio y desprecio por Mario. Todo el mundo lo odiaba, pues había maltratado a la mujer del Facebook.

Resultó que la mujer era una actriz de teatro y el experimento consistía en probar que los seres humanos juzgamos a la ligera, sin someter al razonamiento y la lógica nuestra justificación para odiar.

Mario no existía ni nunca existió, pero todo el que leía la publicación de la supuesta agraviada terminaba odiando al sujeto sin saber por qué, solo con el pretexto de sentirnos jueces, de sentir que tenemos ese derecho para odiar a discreción.

Pero el odio es un sentimiento traicionero y a veces nos puede llevar a tomar acciones de las que luego nos lamentamos. La distancia entre el odio y la violencia es corta.

De la misma manera, los medios de comunicación peruanos han sembrado una campaña de odio y descrédito hacia la nacionalidad venezolana.

Es muy peligroso cuando usamos la violencia para resolver cualquier conflicto y creo necesario que la sociedad peruana tome a conciencia que la mayoría de los venezolanos que están viviendo actualmente en el Perú no pueden responder por los crímenes que un grupo minoritario de venezolanos ha causado en el Perú.

No hay justificación para detestar a un niño. Miles de niños venezolanos estudian en el Perú, tienen padres venezolanos, incluso padres de nacionalidad peruana, y cuando se pone en práctica el “justo por pecadores” también se está juzgando y odiando a esos niños, a esos padres y madres que trabajan honrada y decentemente tal cual como mucha gente peruana decente y trabajadora.

La consigna: “Fuera a todos” incluye a esos niños también. La consigna aquella: “72 horas para que se vayan, ¡Todos!”, acusa y juzga a todos por igual.

Muchos peruanos nos odian porque han leído o visto en los noticieros que ciertos venezolanos hicieron esto o aquello, más allá de que sea cierto o no. Están juzgando por coacción más que por razón.

La guerra que los medios de comunicación está llevando a cabo en suelo peruano, tergiversa la realidad, lo que hoy sucede en el Perú es un vendetta entre mafias peruanas y mafias venezolanas, muy lejos de ser una guerra entre buenos peruanos y buenos venezolanos.

Esta manipulación no ha tenido descanso y tristemente ha calado en lo profundo de los peruanos. Creo que, a estas alturas ya no es posible revertir el daño. El odio y rechazo es una realidad y creo que lo más sensato es que los venezolanos den las gracias y se retiren del Perú.

No tiene sentido vivir en un país donde ni siquiera trabajando y demostrando que eres buena persona te ganas el respeto. La pelea entre mafias podría transformarse en una guerra civil.

El "justo por pecadores" es una excusa mezquina y patética que ponen los seres humanos simplemente para justificar la discriminación y el racismo.

El Perú tiene sus propios problemas. No seamos para ese país tinta histórica negativa. Es hora de que regresen a casa.

PD: Saludos a mis amistades del Perú.

BIENVENIDOS

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