Hay muchos turistas, youtubers, circulando en Venezuela, conociendo las ruinas de Venezuela, y a pesar de que este país no está en sus mejores condiciones todavía hay mucha belleza. Sobre todo porque para estos turistas el impacto ha sido muy positivo y placentero.
Son estas las cosas que me curten de optimismo, que por momentos me hacen sentir en el corazón que el futuro está a la vuelta de la esquina y que todavía hay muchas cosas que no ha podido destruir el chavismo.
Estas personas me llevan a ver un país distinto, a una Venezuela que ha resistido toda clase de calamidades impuestas por el gobierno de turno, pero también me recuerda que para el turista la realidad, por utópica que parezca, es mucho más rimbombante que la visión que uno tiene de su propio país.
Si bien es cierto, la realidad de las alcabalas es una pesadilla que a diario azota a todos los venezolanos, para el turista, en su gran mayoría esta situación es distinta.
Y este aspecto negativo se ha visto reducido desde la autorización a grabar los procedimientos de revisión en las alcabalas. Todo youtuber trae consigo una cámara y deja constancia de la actuación del policía o militar durante su intervención.
Siempre me preguntaba qué podría ver un turista en Venezuela actualmente, si para los venezolanos la escasez de combustible, la decadencia de los servicios públicos y la precariedad de las vías terrestres son como las tres embarcaciones que invadieron al país mucho antes de lograr zafarnos del yugo español, y con las que a diario se lucha; muy aparte el empobrecimiento del poder adquisitivo ha llevado a millones de personas en este país al umbral de la pobreza casi “extrema”.
Aunque la realidad para el turista dista mucho de la realidad que arropa a los venezolanos, también hay que resaltar que estos llamados youtubers del turismo muestran un contexto de país que informa con minuciosidad las dos caras de Venezuela y no busca ocultar nada más que permitir ver la cara más bonita de nuestro país.
El nuevo turismo trae beneficios para el país, levanta la moral de aquellos que estamos alejados del optimismo y despierta sentimientos agradables que hacía tiempo no sentía por mi propio país. De manera que, estoy comenzado a creer que si a este país no lo levanta su propia gente lo terminará levantado de sus ruinas el turismo.
Venezuela tiene infinidad de sitios turísticos a los cuales no tenemos acceso los venezolanos por igual, y que producto del mismo caos que creó el chavismo se encontraban en un letargo muy triste. Hoy tenemos la fortuna de que muchos extranjeros pusieron la lupa sobre este pedazo de tierra del mapa, y se han tomado la osadía de visitar para exponer tanto sus puntos bajos como sus virtudes.
Quiero agradecerle a todas esas personas que vienen de los confines del mundo a explorar y recorrer nuestro país .Gracias por tomarnos en cuenta. Este es un país donde cabemos todos. Un país donde el racismo está muy enterrado, donde la hospitalidad y tolerancia son nuestras embajadoras para el extranjero.
Muchas gracias por recordarnos que todavía vale la pena luchar por este país, hay muchas cosas buenas y únicas que describen a Venezuela como un país que no se detiene a pesar de su crisis.

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